Cuando sufres un corte o raspado, tu cuerpo actúa inmediatamente para detener el sangrado. Este proceso extraordinario, llamado coagulación o coagulación, depende en gran medida de un nutriente fundamental: la vitamina K. Comprender esta vitamina esencial puede ayudarte a mantener una salud óptima y prevenir complicaciones potencialmente graves por el sangrado.

¿Qué es la vitamina K?
La vitamina K es una vitamina liposoluble que desempeña múltiples funciones cruciales en tu cuerpo. Se presenta en dos formas principales: vitamina K1 (filocuina), que se encuentra principalmente en verduras de hoja verde, y vitamina K2 (menaquinona), obtenida de productos animales como carnes, quesos, huevos y alimentos fermentados.
A diferencia de las vitaminas hidrosolubles que abandonan tu cuerpo rápidamente, la vitamina K se almacena en el hígado y otros tejidos corporales, incluyendo el cerebro, el corazón, el páncreas y los huesos. Esta capacidad de almacenamiento significa que no necesitas consumirla todos los días, aunque una ingesta regular es importante para mantener niveles adecuados.

Cómo la vitamina K facilita la coagulación sanguínea
La relación entre la vitamina K y la coagulación de la sangre es compleja y fascinante. La vitamina K actúa como cofactor para un grupo de proteínas conocidas como factores de coagulación dependientes de la vitamina K (II, VII, IX y X), que participan en la activación de las proteínas coagulantes de la sangre.
Esto es lo que ocurre a nivel molecular: La función principal de la vitamina K es añadir grupos de ácido carboxílico a los residuos de glutamato para formar residuos gamma-carboxiglutamato durante la creación de factores de coagulación. Este proceso, llamado carboxilación, permite que los factores de coagulación se unan a iones de calcio, un paso crucial que les permite adherirse a las paredes de los vasos sanguíneos y formar coágulos cuando sea necesario.
Sin suficiente vitamina K, tu cuerpo produce factores de coagulación que carecen de estas modificaciones esenciales. Sin GLA en los amino-extremos de estos factores, ya no se unen establemente al endotelio de los vasos sanguíneos y no pueden activar la coagulación para permitir la formación de un coágulo durante la lesión tisular.
En resumen: la vitamina K transforma las proteínas inactivas de coagulación en proteínas activas que pueden detener el sangrado. Sin la vitamina K, nuestro cuerpo no podría controlar la formación de coágulos.

Más allá de la coagulación: beneficios adicionales para la salud
Aunque la coagulación de la sangre es la función más conocida de la vitamina K, las investigaciones han revelado varios otros beneficios importantes:
Salud Ósea
La vitamina K está implicada en la producción de proteínas en el hueso, incluida la osteocalcina, que es necesaria para prevenir el debilitamiento óseo. Los estudios han demostrado conexiones prometedoras entre la ingesta de vitamina K y la fuerza ósea. Investigaciones del Nurses’ Health Study encontraron que las mujeres que consumen al menos 110 mcg de vitamina K al día tienen un 30% menos de probabilidades de romperse la cadera que las que reciben menos de eso.
Salud cardíaca
Tu sistema cardiovascular también se beneficia de una vitamina K adecuada. La vitamina ayuda a prevenir la acumulación de depósitos de calcio en las arterias, lo que puede provocar un endurecimiento y un aumento del riesgo de enfermedades cardíacas. Este efecto protector se produce a través del papel de la vitamina K en la activación de proteínas que regulan la colocación de calcio en el cuerpo.
Función cognitiva
Investigaciones emergentes sugieren que mantener niveles adecuados de vitamina K puede favorecer la salud cerebral, especialmente en adultos mayores. Niveles más altos de la vitamina en sangre se han asociado con una mejora de la memoria episódica, el tipo de memoria que implica recordar experiencias pasadas con su contexto, emociones y detalles asociados.

¿Cuánta vitamina K necesitas?
Los adultos necesitan aproximadamente 1 microgramo al día de vitamina K por cada kilogramo de su peso corporal. Por ejemplo, si pesas 65 kilogramos (unos 143 libras), necesitarías aproximadamente 65 microgramos diarios.
La ingesta diaria recomendada varía según la edad y el género:
- Adult men: 120 micrograms
- Adult women: 90 micrograms
- Children and adolescents: 30-75 micrograms (depending on age)
Mejores fuentes de vitamina K
Obtener vitamina K a través de tu dieta es sencillo si sabes qué alimentos comer. La vitamina K se encuentra en verduras de hoja verde, como la col rizada, espinacas, nabos, berzas, acelgas, mostaza, perejil, romana y lechuga verde, así como en verduras como coles de Bruselas, brócoli y coliflor.
Otras fuentes excelentes incluyen:
- Vegetable oils (soybean, canola, and olive oil)
- Natto (fermented soybeans, exceptionally rich in vitamin K2)
- Meat and liver
- Eggs and dairy products
- Certain fruits like blueberries and kiwi
Como la vitamina K es liposoluble, los alimentos ricos en grasas insaturadas son opciones saludables antes de los alimentos ricos en vitamina K. Prueba a rociar aceite de oliva en tu ensalada o añadir aguacate para maximizar la absorción.
Deficiencia de vitamina K: riesgos y síntomas
La deficiencia de vitamina K en adultos es rara, pero puede ocurrir en personas que toman medicamentos que bloquean el metabolismo de la vitamina K, como antibióticos, o en aquellas con condiciones que causan la mala absorción de alimentos y nutrientes. Las causas más comunes incluyen:
- Inadequate dietary intake
- Liver disease affecting vitamin storage
- Malabsorption conditions (cystic fibrosis, celiac disease)
- Long-term antibiotic use
- Medications that interfere with vitamin K (particularly blood thinners like warfarin)
Los síntomas de deficiencia incluyen:
- Easy bruising
- Excessive bleeding from minor cuts
- Nosebleeds or bleeding gums
- Blood in urine or stool
- Heavy menstrual periods
- Prolonged clotting time
Preocupación especial: recién nacidos y vitamina K
Es posible que se produzca una deficiencia en recién nacidos porque la vitamina K no cruza la placenta y la leche materna contiene una cantidad baja. Por eso los hospitales administran rutinariamente inyecciones de vitamina K a los recién nacidos poco después del nacimiento para prevenir el sangrado por deficiencia de vitamina K (VKDB), una condición potencialmente mortal.
Consideraciones importantes
Vitamina K y anticoagulantes
Si tomas medicamentos anticoagulantes como la warfarina, mantener una ingesta constante de vitamina K es fundamental. La warfarina funciona inhibiendo una enzima responsable de reciclar la vitamina K hasta un estado funcional. Aumentos o disminuciones repentinas en el consumo de vitamina K pueden interferir con la eficacia del medicamento. Consulta siempre a tu profesional sanitario sobre la vitamina K dietética si tomas anticoagulantes.
Seguridad de los suplementos de vitamina K
Según la investigación, la ingesta excesiva de vitamina K no puede provocar más carboxilación de factores de coagulación, lo que significa que una ingesta alta no aumenta el riesgo de trombosis en personas sanas. Tomar 1 mg o menos de suplementos de vitamina K al día probablemente no cause ningún daño. Sin embargo, la mayoría de las personas pueden cubrir sus necesidades solo con la dieta.
La conclusión
La vitamina K es un nutriente esencial que hace mucho más que ayudar a que tu sangre coagule, aunque esa función por sí sola la hace indispensable. Desde apoyar huesos fuertes hasta proteger tu corazón y potencialmente mejorar la salud cognitiva, esta vitamina a menudo pasada por alto merece un lugar en tu conciencia nutricional.
¿La buena noticia? Deberías poder obtener toda la vitamina K que necesitas comiendo una dieta variada y equilibrada. Simplemente incluir verduras de hoja verde y una variedad de verduras en tus comidas diarias normalmente proporcionará cantidades adecuadas. Si tienes dudas sobre tu estado de vitamina K o tomas medicamentos que la afectan, consulta con tu profesional sanitario para recibir orientación personalizada.
Fuentes:
- National Institutes of Health Office of Dietary Supplements
- StatPearls (NCBI Bookshelf)
- Harvard T.H. Chan School of Public Health – The Nutrition Source
- Osmosis Medical Education
- NHS (National Health Service, UK)
- Cleveland Clinic
- Various peer-reviewed medical journals


